domingo, 21 de agosto de 2011

Dos canciones post break-up



Pues sí, resulta que la semana pasada recuperé finalmente mi libro de The Pitchfork 500, un libro que realizo la página de música del mismo nombre, y que pretende recolectar las 500 canciones más importantes de 1977 (the year punk broke), hasta el 2006, año de la publicación del libro. Compré dicho libro en un Barnes & Nobles la última vez que fui a Miami, y debo aceptar que fui influenciado por el hecho de que visito esa página bastante seguido. Muchas personas opinan que los escritores de Pitchfork son pretenciosos y prejuiciados, y a que a veces se pasan con las palabras rimbonbantes. Será difícil contradecir tales declaraciones, pero lo cierto es que nunca me han dado una mala recomendación.

The Pitchfork 500 es uno de esos libros que no se leen de un solo porque da lástima terminar, pero ya han pasado varios años desde que lo tengo, así que conseguí las 500 canciones ahí incluidas, y espero terminarlo en poco tiempo. Las canciones están seleccionadas en orden cronológico, pero uno puede sentirse libre de leer entradas aleatorias. Poniendo mi iPod en shuffle, llegué a un par de canciones que me gustaría compartir con ustedes:

Bright Eyes - The Calendar Hung Himself


Bright Eyes es memorable no solo por haber hecho el que es uno de mis discos favoritos de este año (The People's Key), sino porque en general son una banda interesante, con un sonido muy al gusto de mi oído. Bright Eyes ha sido principalmente una banda de folk pop, liderada por Connor Oberst, un hombre con una voz frágil y sencilla (me recuerda a la mía), pero que con su música y letras termina regalándonos canciones muy expresivas. Una de estas es la canción The Calendar Hung Himself, la cual parece relatar a un hombre a quien se le acaba de cambiar por otro, y este no puede hacer más que preguntarle a la chica (preguntarse a sí mismo), si este tipo sabe tocarla donde le gusta o si le besa los ojos en la mañana. Luego parece haber un relato de como el tipo se embarca en un viaje para olvidar y como algunos amigos lo rescatan. Al menos eso es lo que he entendido; lo cierto es que es una canción caótica, y que la voz de Oberst no llega a donde este pretende que llegue, pero he ahí el atractivo de la canción.

Shellac - Prayer to God


Shellac es un banda de post-hardcore (sí, ese es un género), que es liderada por Steve Albini, quien es más famoso por haber trabajado con artistas de la talla de Manic Street Preachers, PJ Harvey o los Pixies. Albini ya estaba algo crecidito cuando sacó esta canción, por lo cual hay que suponer que no la escribió asincerandose (o quien sabe la verdad). Lo que es cierto es que esta probablemente sea la canción de break up más directa que exista, no se puede ser más claro que en este mensaje que Albini le manda al Dios todopoderoso. No se nada de break-ups, pero dejenme decirles que si se sienten identificados con esta canción, lo más recomendable es que busquen ayuda profesional.

Y por si quedaron decepcionados de que mis dos selecciones no fuesen lo que esperaban, pues he aquí una lista con canciones más ortodoxas para esa ocasión.

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