lunes, 30 de abril de 2012

Indie Pop Celebration #4: La vida es dura y yo también

Parte de lo que el pop, al que llamaremos mainstream, falla constantemente, es en el hecho en que dichos compositores no se han dado cuenta de que existe una gran gama de temas de los que se puede hablar en una canción, aparte de amor, desamor y/o despecho. O no se han dado cuenta, o es que bien saben que esos temas han vendido discos desde hace más de 50 años. Así que ahí es una de las grandes divisiones que separan al indie pop, y que por ende, les obliga a tener menor éxito comercial.

Tomemos el caso de Mark Everett, mejor conocido como E. quien es el único miembro constante del proyecto musical que lleva por nombre Eels. Dicha agrupación ha acaparado una buena fanaticada, gracias a los temas que trata y a la experimentación y pesadez sonora. Mark debutó como solista con un par de EPs, y al momento de formar su banda, busco un nombre para que sus nuevos discos quedaran al lado de sus Eps solistas en una clasificación alfabética. Cabe decir que no tomo en cuenta que siguiendo dicho orden, quedaría Eagles y Earth, Wind & Fire entre E. y Eels. Como agrupación, Eels debutó en 1996 con Beautiful Freak y es de este disco donde se desprende Novocaine for the Soul:

Novocaine for the Soul (1996)


Junto con este gran video, dirigido por Mark Romanek, e inspirado en Mary Poppins, vemos a la banda flotar mientras tocan sus instrumentos. Esta canción le valió a Eels un Top 10 en Inglaterra y un primer lugar en las listas de Rock Alternativo. Quienes estudien farmacia u odontología, sabrán de que la Novocaína es el nombre comercial de una droga anestésica; acá, E. pide un poco de eso para el alma. Desde el principio las letras fueron sombrías, pero aún así tiene su toque de pop pegajoso, no se necesita más que esa frase: "Before I sputter out". Pero muchos de los fans que Eels ganaría con Beatiful Freak, los perdería en 1998, cuando en medio de tragedias, como el suicidio de una hermana y el diagnostico de cáncer en su mamá, E. escribiría Electro-Shock Blues, uno de esos álbumes de desahogo personal.

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